Bassil pide el despliegue de fuerzas internacionales con amplias facultades para lograr la retirada israelí: "Esperamos que Hezbolá no vuelva a entrar en guerra y advertimos contra la extensión del conflicto al interior del Líbano"

  • 29 October 2026
  • 38 mins ago
    • Lebanon
    • POLITICS
  • source: tayyar.org
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    El presidente del Movimiento Patriótico Libre (MPL) y diputado Gebran Bassil advirtió de que la próxima etapa entraña importantes riesgos para el Líbano y la región, ante la posibilidad de una escalada de la agresión israelí y las consecuencias de una nueva implicación de Hezbolá en la guerra. Asimismo, subrayó la necesidad de evitar que el país se vea arrastrado a una confrontación militar y de impedir que el conflicto se extienda al ámbito interno libanés.
    Durante una entrevista en el programa «20/30», presentado por el periodista Albert Kostanian en LBCI, Bassil consideró que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, adoptaría una postura aún más dura después de las elecciones si resultara vencedor, señalando que la agresividad de su actuación actual ya apunta en esa dirección.
    Bassil expresó su esperanza de que Hezbolá no se involucre en la guerra por tercera vez y declaró: «Se lo pedimos nuevamente, tal como se lo pedimos anteriormente a Sayyed Hassan Nasrallah: que no entre en guerra».
    Asimismo, se preguntó: «Si, con sus capacidades militares actuales, Hezbolá no puede defender el territorio e impedir una mayor ocupación israelí, ¿cómo podría entonces lanzar un ataque?». A su juicio, la prioridad debe ser proteger al Líbano y evitar una ampliación del enfrentamiento.
    En cuanto al papel de las Fuerzas Armadas libanesas, Bassil elogió la prudencia y el patriotismo del comandante del Ejército y advirtió de que «atentar contra el Ejército es una receta para una guerra civil». Recordó lo ocurrido durante la guerra civil libanesa, iniciada en 1975, y añadió: «Especialmente cuando vemos que la campaña contra el comandante del Ejército coincide con otra campaña promovida por determinados sectores en Estados Unidos».
    En relación con las negociaciones y el acuerdo marco, Bassil afirmó que el Líbano «lo ha dado todo sin recibir nada a cambio». Señaló que los responsables libaneses podrían haber continuado las conversaciones sin firmar ningún acuerdo, con el fin de preservar sus instrumentos de presión en las negociaciones.
    Bassil consideró que las circunstancias actuales podrían ser más favorables para iniciar un diálogo interno constructivo. Se refirió al compromiso del Gobierno y del presidente de la República de presentar un documento relativo a la protección del Líbano, insistiendo en la importancia de que dicho documento alcance los objetivos previstos.
    Recordó que, entre 2006 y 2022, el Líbano atravesó un período de relativa estabilidad gracias a la existencia de un equilibrio de fuerzas, y sostuvo que el debate actual debe centrarse en encontrar garantías efectivas para proteger al país.
    Respecto a las relaciones entre el Movimiento Patriótico Libre y Hezbolá, Bassil reconoció que «no son buenas», pero rechazó que las diferencias políticas se transformen en una hostilidad interna capaz de desencadenar una grave crisis entre los libaneses.
    En este contexto, elogió la postura del exlíder del Partido Socialista Progresista, Walid Jumblatt, al considerar que afronta la situación actual con racionalidad y sensatez, pese a su malestar con Hezbolá. Según Bassil, su posición responde a la preocupación por la sociedad libanesa y por el futuro del país.
    También insistió en la necesidad de acercar a las distintas fuerzas políticas, advirtiendo de los peligros de la guerra y subrayando que el objetivo mínimo compartido debe ser impedir el estallido de una guerra civil entre los libaneses.
    Una alternativa a la FINUL: fuerzas internacionales de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad
    En relación con la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL), Bassil señaló que Estados Unidos e Israel mantienen una posición firme contraria a la renovación del mandato de esta fuerza internacional.
    Como alternativa, propuso que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adopte una resolución que autorice el despliegue de una fuerza internacional integrada por contingentes de los cinco Estados miembros permanentes del Consejo, dotada de amplias facultades ejecutivas.
    Según Bassil, esta fuerza tendría dos objetivos principales: en primer lugar, lograr la retirada israelí del territorio libanés y, en segundo lugar, facilitar el despliegue del Ejército libanés y el pleno ejercicio de su autoridad, lo que implica la retirada de las armas fuera del control del Estado.
    Consideró que este mecanismo proporcionaría un marco internacional para proteger al Líbano y reforzar su soberanía.
    Bassil también advirtió de las ambiciones expansionistas israelíes y explicó que el mapa de Netanyahu divide el Líbano en zonas de influencia israelí, iraní y otra vinculada al eje suní.
    Recordó que, a su juicio, Israel es quien destruye el Líbano, ocupa su territorio y causa la muerte de ciudadanos libaneses.
    Asimismo, sostuvo que en la región se enfrentan dos proyectos: uno de carácter divisionista, encabezado por Israel, y otro orientado a la unidad, en el que participan países como Arabia Saudí, Turquía, Catar y Egipto, mientras los países de la región continúan pagando las consecuencias de estos conflictos.
    El caso de Dahr el-Baidar: advertencia contra la exageración y la instrumentalización política
    Bassil abordó el caso de Dahr el-Baidar y expresó su preocupación por la posibilidad de que el asunto sea exagerado y utilizado con fines políticos. Consideró inquietante la manera en que se está gestionando, especialmente en el actual contexto de tensión e inseguridad que atraviesa el país.
    Reconoció que se había cometido el delito relacionado con el transporte de explosivos, pero advirtió de que magnificar el caso podría alimentar un clima peligroso de acusaciones e incitación.
    Según Bassil, existe una tendencia a atribuir la responsabilidad a Hezbolá. También manifestó su preocupación por la posibilidad de que determinadas partes aprovechen el expediente para formular acusaciones políticas o personales, en un contexto de inseguridad que podría exponer a algunas personas al riesgo de asesinato.
    Se preguntó por la utilidad de remitir el caso al Consejo Judicial, cuando la justicia militar podría resolverlo con rapidez. Asimismo, cuestionó el interés de quienes intentan superar al presidente de la República y al primer ministro mediante una escalada de posiciones políticas sobre este asunto.
    Bassil criticó la actuación de determinados sectores dentro del Gobierno y consideró que, si el Ejecutivo pretende hacer respetar sus decisiones, debería destituir a los ministros que incumplan el principio de solidaridad gubernamental.
    Instó a las partes implicadas a recurrir al diálogo y a contener la controversia en lugar de intensificarla, con el objetivo de evitar un aumento de las tensiones internas.
    Balance del mandato presidencial y reforma política
    Al evaluar la gestión del actual mandato presidencial, Bassil reconoció la existencia de importantes dificultades.
    Consideró que el principal asunto sobre el que se fundamentó la llegada al poder de la actual presidencia, y que esta se comprometió a resolver, podría haberse abordado de otra manera.
    En este contexto, citó el Acuerdo de Viernes Santo de Irlanda del Norte como ejemplo de soluciones basadas en acuerdos y entendimientos políticos.
    Gobierno, nombramientos e impuestos: nuevas cargas para los ciudadanos libaneses
    Bassil criticó la gestión del Gobierno en los ámbitos administrativo y económico y se preguntó si el Líbano había registrado alguna vez, a lo largo de su historia, un número tan elevado de irregularidades en los nombramientos públicos como durante el actual Gobierno.
    También señaló una nueva irregularidad relacionada con la gestión de residuos y las tasas, y confirmó que el Movimiento Patriótico Libre había presentado un recurso contra dicha medida.
    Acusó al Gobierno de depender de los impuestos y las tasas para financiar el gasto público.
    Según Bassil, los impuestos y las tasas representaron el 85 % del presupuesto de 2025 y el 86 % del correspondiente a 2026.
    Consideró que el Gobierno continúa imponiendo cargas adicionales a los ciudadanos en lugar de fomentar las inversiones y estimular el desarrollo económico, y sostuvo que la política fiscal actual se basa fundamentalmente en la recaudación de ingresos procedentes de la ciudadanía.
    Electricidad: críticas a la política gubernamental y al sector de los generadores privados
    En relación con el sector eléctrico, Bassil señaló que el ministro de Energía había reconocido que las facturas de los generadores eléctricos privados habían supuesto un coste aproximado de 5.000 millones de dólares para el Estado.
    Consideró que quienes obstaculizaron los proyectos de desarrollo del sector eléctrico son responsables de la persistencia de estas cargas económicas.
    También criticó la decisión de permitir a los propietarios de generadores privados aumentar las facturas un 10 %, independientemente de la evolución del precio del gasóleo.
    Asimismo, advirtió contra un proyecto destinado a dividir el sector eléctrico en distintas zonas geográficas de suministro, al considerar que su aplicación impondría costes adicionales considerables a los ciudadanos libaneses.
    «Nuestro proyecto eléctrico no es exclusivamente nuestro, puesto que ya había sido aprobado por el Gobierno. Y si alguien introdujo la participación del sector privado en el sector eléctrico, fuimos nosotros. Concedimos 11 licencias para proyectos de energía solar y cerca de 200 licencias para energía eólica. La central eléctrica de Deir Ammar también contemplaba la participación del sector privado, pero el Ministerio de Finanzas interrumpió su financiación», afirmó.
    Reforma del sistema político y papel del Líbano
    En cuanto a la reforma del sistema político, Bassil consideró que esta debe comenzar por completar la aplicación del Acuerdo de Taif, especialmente en lo relativo a la descentralización administrativa, la creación de un Senado y la secularización del Estado, en lugar de limitarse únicamente a la abolición del confesionalismo político.
    No obstante, subrayó que la solución no depende exclusivamente de la reforma institucional, sino que también está vinculada al papel regional del Líbano.
    Por ello, defendió la adopción de una política de neutralidad frente a los conflictos regionales, junto con el desarrollo de un nuevo modelo económico.
    Bassil insistió en la necesidad de pasar de una política centrada en la gestión de crisis a otra orientada a abordar sus causas políticas y económicas profundas, mediante la plena aplicación del Acuerdo de Taif, el mantenimiento del Líbano al margen de los conflictos regionales y la adopción de un modelo económico que reduzca las cargas sobre los ciudadanos y permita reconstruir las bases del Estado.
    Al abordar el papel y la posición del Líbano, Bassil preguntó: «¿Queremos el Gran Líbano o un Líbano fragmentado y dividido?».
    Y añadió: «Como libaneses y como cristianos, tenemos una responsabilidad en nuestro entorno regional».
    En cuanto a la cuestión de los desplazados sirios, Bassil afirmó que cualquier Gobierno debe afrontar este expediente.
    Cuestionó la fiabilidad de las cifras relativas al retorno de los desplazados, especialmente debido a las entradas irregulares a través de rutas de contrabando.
    Asimismo, preguntó: «¿Por qué se matricula a cientos de miles de estudiantes sirios mientras los estudiantes libaneses no consiguen obtener las equivalencias académicas?».
    Finalmente, al ser preguntado sobre qué debería haber hecho el Movimiento Patriótico Libre cuando formaba parte del poder, Bassil respondió: «Deberíamos haber tomado la iniciativa de provocar una confrontación importante en torno a la estrategia de defensa y haberla convertido en una prioridad».

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